
Cuando un internauta se aburre, se convierte en stalker. Esa palabra que, en español, suena vulgar y poco tecnificada: "el perseguidor" o el acosador (aunque tiene otras connotaciones).
Tres ejemplos de stalker:
1) Comenta tu estado de Facebook más de tres veces por semana (aunque apenas le hayas visto una vez en la vida, porque es amigo de un amigo).
2) Se inventa un usuario con pseudónimo para colgarte mensajes en el mail o inbox de Facebook. Además, intenta jugar al desconocido interesante con la persona menos interesada. Suele dar un poquito de miedo.
3) Una persona que googlea tu nombre más de dos veces al mes, para "ver qué sale" como resultado. Además, puede que te robe algún que otro estado o twit para pegarlo en su muro/cuenta o citarlo con sus amigos en el Facebook, no importa que tan poco original sea el comentario, la foto de muro, o la noti del día.
Moraleja:
Los amigos de facebook no son amigos en el sentido tradicional de la palabra. A veces dan miedito y son más tenebrosos que interesantes.